Flagelación tabú

flagelación tabú

La soñadora misma no sabía que sus agradables cuentos pudieran tener conexión alguna con las fantasías de flagelación. Si a esta altura se le hubiera planteado tal posibilidad, habría rechazado la idea enérgicamente. Debido a su vergüenza y resistencia, sólo pudo ser inducida a dar breves y veladas alusiones retando al analista la tarea de completar y reconstruir un cuadro de la situación original.

No bien se superaron las resistencias y pudo hablar libremente, suministró descripciones vívidas y minuciosas de sus sueños diurnos. Sin embargo, su imaginación retuvo los variados personajes y muchos de los detalles descriptos en él. Desmembró el contenido devorado por su activa imaginación cubriéndolo con nuevas fantasías, a tal punto que fracasaron los intentos de establecer una distinción entre los detalles propios y ajenos.

El tema del cuento era como sigue: En una batalla, un joven noble de 15 años edad de la soñadora diurna es capturado por los secuaces del Caballero. En vez de desarrollar y continuar el cuento como en una novela por entregas usó la trama como una especie de esquema exterior para su sueño diurno. No había así secuencia lógica en la estructuración de todo el cuento.

En este sueño diurno comparativamente simple, sólo hay dos personajes importantes; los otros pueden ser soslayados, por su importancia meramente episódica. Para ahondar la hostilidad entre ellos urdió y agregó a la trama varios incidentes relacionados con sus pasados y con la historia de sus familias.

El joven se da cuenta así de su total desamparo y comienza a temer a su enemigo. Sobre estos dos factores, miedo y desamparo, basó todas las situaciones subsiguientes: Casi lo mata manteniéndolo preso en la mazmorra del castillo, pero lo vuelve a la vida nuevamente antes de ser demasiado tarde para su restablecimiento.

Tan pronto como el prisionero se recupera, el Caballero retorna a su plan original, pero la segunda vez cede ante la fortaleza del joven. En otra oportunidad, el Caballero descubre en el prisionero una transgresión semejante, pero él mismo lo salva de las consecuencias humillantes del hecho.

Varias veces el joven es sometido a pesados trabajos, experiencias que sirven para acrecentar el goce de algunos lujos que él concede el Caballero. En el acmé de cada situación, o sea, cuando la cólera del torturador se transformaba en amabilidad y piedad, la excitación se tornaba en un sentimiento de placer. El reconstruir las escenas mencionadas y formar situaciones similares nuevas, le tomaba habitualmente de varios días a una o dos semanas.

Al comienzo de cada uno de estos períodos de sueños diurnos, se llevó a cabo metódicamente la elaboración y desarrollo de cada escena. Cuando imaginaba alguna en particular, le estaba permitido soslayar las otras aventuras sucedidas antes o después de ésta, con el objeto de que se explayara largamente sobre el temor y la angustia del joven, o sea, sobre la anticipación del acmé.

Por otra parte no es improbable que esta mayor elaboración se realizara con el sólo propósito de asegurarle una vida mayor cada vez que era reactivado. La inspección general de las diferentes escenas del sueño diurno del Caballero y el Prisionero reveló en su construcción una sorprendente monotonía.

Y a veces muy elaborada intensificación del temor y la ansiedad casi hasta el límite del sufrimiento y finalmente, como acmé placentero, la solución del conflicto; perdón para el pecador, reconciliación y por un momento, completa armonía entre los primeramente antagonistas.

En las fantasías de flagelación, los personajes fueron también divididos en fuertes y débiles, adultos y niños respectivamente, se referían también a una fechoría, aunque ésta permanecía tan indefinida como las personas; del mismo modo contenían un periodo de temor y angustia.

Como ejemplo podemos tomar el sueño diurno del Caballero y el Prisionero que ya ha sido tratando. Allí el Caballero amenaza con torturar al prisionero. Después de cometer idénticas faltas, una de las dos tenía que sufrir un castigo, mientras la otra era perdonada.

Esta escena del castigo, no era ni placentera ni dolorosa; servía simplemente para realzar la reconciliación y aumentar el placer derivado de ésta. Otras veces, la persona pasiva del sueño diurno tenía que revivir en su memoria una escena anterior de flagelación mientras que en la realidad era tratada con cariño.

El contraste servía también para acrecentar el placer. O, como tercera posibilidad, la persona fuerte dominada por la benevolencia necesaria para el acmé, recordaba una escena anterior de flagelación, en la cual, después de cometer la misma falta, había sido ella la castigada. En algunas escenas del sueño diurno principal, el acmé consistía en un golpe o castigo; si se trataba de un golpe, era descripto como no intencional y cuando era castigo; tomaba la forma de autocastigo.

Luego, sin embargo, la niña rechazó enérgicamente de su memoria estos sucesos. Investigando las relaciones entre fantasías de flagelación y cuentos agradables se obtienen los siguientes resultados: La diferencia esencial entre ambas, radica en que en los cuentos agradables, el trato afectuoso toma el lugar del castigo contenido en las fantasías de flagelación.

Estas consideraciones nos llevan nuevamente al trabajo en el que Freud reconstruye la historia previa de las fantasías de flagelación. Como ya hemos mencionado, Freud dice que el tipo de fantasía de flagelación descripta, no es el inicial sino el sustituto de una escena incestuosa de amor.

Desde este punto de vista, el progreso aparente desde las fantasías de flagelación a los cuentos agradables, podría ser explicado como un retorno a la primera fase. Sin embargo, hasta el presente, esta tentativa de explicación no aclara un punto importante. Hemos visto el acmé de las fantasías de flagelación estaba ligado invariablemente a un acto onanístico compulsivo como también a un sentimiento de culpabilidad subsiguiente.

El acmé de los cuentos agradables por el contrario, se encuentra libre de ambos. Una solución del problema la proporciona el hecho de que los cuentos agradables no incluyen toda la fantasía de deseos incestuosos pertenecientes a la temprana infancia.

En aquella época, todos los instintos sexuales estaban concentrados en un primer objeto, el padre. Luego, la represión del complejo de Edipo forzó a la niña a renunciar a la mayor parte de esas ligaduras sexuales infantiles. Mientras las fantasías de flagelación representan un retorno de lo reprimido, es decir, de la fantasía de deseos incestuosos, los cuentos agradables por el contrario, expresan una sublimación del mismo.

Al igual que en el desarrollo del amor del niño por sus padres, la corriente sexual originariamente completa, es dividida en tendencias sexuales que son reprimidas representadas aquí por las fantasías de flagelación y en un vínculo sublimado y puramente tierno y emocional representado por los cuentos agradables.

III La finalidad que debían llenar ambas fantasías puede ser bosquejada de la siguiente manera: Su tema, sin embargo, es también monótono; consiste invariablemente en una amistad surgida entre dos caracteres opuestos en fuerza, edad, o posición social. La sublimación del amor sensual en tierna amistad fue naturalmente favorecida por el hecho de que ya en las primitivas escenas de la fantasía de flagelación, la niña había abandonado la diferencia de sexo y era representada invariablemente como un niño.

El objeto de este trabajo fue examinar un caso especial en el cual coexistían las fantasías de flagelación y sueños diurnos. Se han determinado las relaciones entre ellos y su dependencia recíproca. Algunos años después de la aparición del sueño diurno del Caballero y el Prisionero, la niña hizo repentinamente una tentativa de redactar su contenido. Como resultado produjo una especie de cuento corto, describiendo la vida del joven durante su prisión.

Comenzaba con una descripción de la tortura sufrida y terminaba con la negativa del prisionero de tratar de huir del castillo, sugería el comienzo de su amistad.

Contrastando con el sueño diurno, todos los sucesos fueron relegados al pasado y aparecían bajo la forma de una conversación entre el padre del prisionero y el Caballero. Por otro lado, y mas importante, es que hay un pequeño detalle en la traducción que también ha de contribuir a dificultar su correcta interpretación, el original dice: No es sorprendente que fracasen a menudo ya que normalmente no trabajan en el interior de un círculo.

En fin, para que lo que he argumentado esté debidamente fundamentado, es evidente que sería necesario que quien esté interesado se remita directamente a dichos documentos pues por la naturaleza y estructura de este foro, no sería conveniente colocar los textos completos. Veré si ya hay algo al respecto por ahí Saludos Ger. Considero que se puede llegar a estados alterados de conciencia sin necesidad de dolor.

Esto nos puede remitir al tema del uso de drogas que anteriormente se creó en Ekiria. No hay necesidad de dañar el cuerpo para conseguir un buen trance. Es menos dañina la belladona o el acónito y con ellas se consiguen los mismos efectos. Luego, viéndolo desde el punto de vista religioso, como ofrecimiento o penitencia, siempre ví absurdo sufrir para deleitar a un dios.

Es un punto de vista. El tema de la flajelación en el catolicismo responde a un tema cultural y filosofico. Bien sabemos que San Pablo en sus cartas habla de algun tipo de dolor por seguir a Cristo aceptado por amor a Ël, el mismo pasa por mucho dolor pero orientado para salvarse, dolor sublimado para redención. Pero tenemos que tomar en cuenta que en los primeros siglos del cristianismo la cultura platnocia empeso a mezclarse con el cristianismo. Este finalmente terminaria abrazandolo por muchos siglos, pero ello llevo a que se cometieran excesos lamentables.

San Agustin de Hipona, en su obra las confesiones, nos muestra un poco la realidad de aquellos siglos. Kmo se privilegiaba el alma antes que el cuerpo y kmo se consideraba al cuerpo la prision del alma y la causa de la perdicion del hombre en cuanto a objeto comcupisible No es de extrañar que la inquisicion tomara este argumento y lo llevara a sus practicas, por eso se flajelaba, torturaba a nuestro juicio actual y se llegaba incluso a quitar la vida para "salvar almas"; suena sordido y muy macabro ero su intención primera fue buena, fue la salvacion de las almas, pero kmo todo en la vida y en los sitema, se vicio y se trasformo el el tribunal mas temido de occidente Volviendo al tema, creo que el dolor ritual no es mas que el deseo de compensar nuestros propios errores o sentiminetos de frustración, pk digo esto: Otra cosa que ciertamente todos lo que han opinado tiene razon es la idea de un Dios que le gusta vernos sufrir Termino conlas palabras del profeta isaias:

. La sublimación del amor sensual en tierna amistad fue naturalmente favorecida por el hecho de que ya en numeros de chicas porno fotos putas 18 primitivas escenas de la fantasía de flagelación, la niña había abandonado la diferencia de sexo y era representada invariablemente como un niño, flagelación tabú. III La finalidad que debían llenar ambas fantasías puede ser bosquejada de la siguiente manera: Discusión iniciada por DarkOwl. La fantasía privada fue transformada bajo la presión de las tendencias ambiciosas mencionadas, en una comunicación para otros. En la niña mencionada, este sentimiento de culpabilidad se ligaba menos al contenido de la fantasía misma, aunque fuera desaprobada desde un principio, que a la satisfacción autoerótica que ocurría regularmente al llegar al acmé. No es de extrañar que la inquisicion tomara este argumento y lo llevara a sus practicas, por eso se flajelaba, torturaba a nuestro juicio actual y se llegaba incluso a quitar la vida para "salvar almas"; suena sordido y muy macabro ero su intención primera fue buena, fue la salvacion de las almas, flagelación tabú, pero kmo todo en la vida y en los "flagelación tabú," se vicio y se trasformo el el tribunal mas temido de occidente Sin embargo, una vez terminado el cuento, no despertó esta excitación.

El contenido y significado de la fantasía de flagelación, es por consiguiente en su primera fase, que el niño reclama para sí todo el amor del padre dejando para otros su cólera. Luego tiene lugar un proceso de represión, aparece el sentimiento de culpa y para invertir el primer triunfo, el castigo es vuelto contra el niño mismo. En la niña mencionada, este sentimiento de culpabilidad se ligaba menos al contenido de la fantasía misma, aunque fuera desaprobada desde un principio, que a la satisfacción autoerótica que ocurría regularmente al llegar al acmé.

Por tanto durante varios años hizo tentativas renovadas, que siempre fracasaron, para separar la una de la otra, es decir, retener la fantasía como fuente de placer y al mismo tiempo abandonar la masturbación irreconciliable con la moral exigida por su yo. Imaginó instituciones, escuelas y reformatorios en los que tenía lugar las escenas de flagelación y estableció reglas definidas que determinaban la sucesión de las varias escenas.

No intentamos decir que el posponer la situación placentera por extensión y ampliación de la fantasía íntegra, sea, en todos los casos, manifestación de un sentimiento de culpabilidad, es decir, la consecuencia de una tentativa de separar la fantasía de un acto onanístico.

El recurso técnico puede encontrarse en fantasías que nunca han dado lugar a un sentimiento de culpabilidad. Sirve simplemente para reforzar la excitación y realzar así el placer final conseguido por el soñador. En el caso de esta niña, las fantasías de flagelación entraron después de un tiempo en una nueva fase de desarrollo. Con el correr de los años, las tendencias del yo, a las que se incorporaron las exigencias morales despertadas por su medio ambiental, fueron cobrando fuerzas lentamente.

Cada reactivación de la fantasía produjo una seria lucha con fuertes fuerzas oponentes provocando autoacusaciones, reproches de conciencia y un corto periodo de depresión. Como con el correr del tiempo, la fantasía de flagelación fue sirviendo cada vez menos como fuente de placer, su empleo fue muy restringido.

En estos cuentos los personajes tenían nombres, sus apariencias personales eran descriptas en detalle y las historias de sus vidas, llegaban, a veces, hasta épocas muy lejanas en sus pasados imaginarios. Estaban descriptas las situaciones, familiaridad y relaciones de las personas entre sí y sus vidas diarias moldeadas de acuerdo con la realidad.

En consecuencia, no tenía ninguna resistencia a entregarse ampliamente a esta clase de ensueños. Por tanto, ésta era la superestructura artística de los sueños diurnos aludida en la obra de Freud. La soñadora misma no sabía que sus agradables cuentos pudieran tener conexión alguna con las fantasías de flagelación.

Si a esta altura se le hubiera planteado tal posibilidad, habría rechazado la idea enérgicamente. Debido a su vergüenza y resistencia, sólo pudo ser inducida a dar breves y veladas alusiones retando al analista la tarea de completar y reconstruir un cuadro de la situación original.

No bien se superaron las resistencias y pudo hablar libremente, suministró descripciones vívidas y minuciosas de sus sueños diurnos. Sin embargo, su imaginación retuvo los variados personajes y muchos de los detalles descriptos en él. Desmembró el contenido devorado por su activa imaginación cubriéndolo con nuevas fantasías, a tal punto que fracasaron los intentos de establecer una distinción entre los detalles propios y ajenos.

El tema del cuento era como sigue: En una batalla, un joven noble de 15 años edad de la soñadora diurna es capturado por los secuaces del Caballero. En vez de desarrollar y continuar el cuento como en una novela por entregas usó la trama como una especie de esquema exterior para su sueño diurno.

No había así secuencia lógica en la estructuración de todo el cuento. En este sueño diurno comparativamente simple, sólo hay dos personajes importantes; los otros pueden ser soslayados, por su importancia meramente episódica. Para ahondar la hostilidad entre ellos urdió y agregó a la trama varios incidentes relacionados con sus pasados y con la historia de sus familias.

El joven se da cuenta así de su total desamparo y comienza a temer a su enemigo. Sobre estos dos factores, miedo y desamparo, basó todas las situaciones subsiguientes: Casi lo mata manteniéndolo preso en la mazmorra del castillo, pero lo vuelve a la vida nuevamente antes de ser demasiado tarde para su restablecimiento. Tan pronto como el prisionero se recupera, el Caballero retorna a su plan original, pero la segunda vez cede ante la fortaleza del joven.

En otra oportunidad, el Caballero descubre en el prisionero una transgresión semejante, pero él mismo lo salva de las consecuencias humillantes del hecho. Varias veces el joven es sometido a pesados trabajos, experiencias que sirven para acrecentar el goce de algunos lujos que él concede el Caballero.

En el acmé de cada situación, o sea, cuando la cólera del torturador se transformaba en amabilidad y piedad, la excitación se tornaba en un sentimiento de placer. El reconstruir las escenas mencionadas y formar situaciones similares nuevas, le tomaba habitualmente de varios días a una o dos semanas.

Al comienzo de cada uno de estos períodos de sueños diurnos, se llevó a cabo metódicamente la elaboración y desarrollo de cada escena. Cuando imaginaba alguna en particular, le estaba permitido soslayar las otras aventuras sucedidas antes o después de ésta, con el objeto de que se explayara largamente sobre el temor y la angustia del joven, o sea, sobre la anticipación del acmé. Por otra parte no es improbable que esta mayor elaboración se realizara con el sólo propósito de asegurarle una vida mayor cada vez que era reactivado.

La inspección general de las diferentes escenas del sueño diurno del Caballero y el Prisionero reveló en su construcción una sorprendente monotonía.

Y a veces muy elaborada intensificación del temor y la ansiedad casi hasta el límite del sufrimiento y finalmente, como acmé placentero, la solución del conflicto; perdón para el pecador, reconciliación y por un momento, completa armonía entre los primeramente antagonistas.

En las fantasías de flagelación, los personajes fueron también divididos en fuertes y débiles, adultos y niños respectivamente, se referían también a una fechoría, aunque ésta permanecía tan indefinida como las personas; del mismo modo contenían un periodo de temor y angustia.

Como ejemplo podemos tomar el sueño diurno del Caballero y el Prisionero que ya ha sido tratando. Allí el Caballero amenaza con torturar al prisionero.

Después de cometer idénticas faltas, una de las dos tenía que sufrir un castigo, mientras la otra era perdonada. Esta escena del castigo, no era ni placentera ni dolorosa; servía simplemente para realzar la reconciliación y aumentar el placer derivado de ésta. Otras veces, la persona pasiva del sueño diurno tenía que revivir en su memoria una escena anterior de flagelación mientras que en la realidad era tratada con cariño. El contraste servía también para acrecentar el placer.

O, como tercera posibilidad, la persona fuerte dominada por la benevolencia necesaria para el acmé, recordaba una escena anterior de flagelación, en la cual, después de cometer la misma falta, había sido ella la castigada. En algunas escenas del sueño diurno principal, el acmé consistía en un golpe o castigo; si se trataba de un golpe, era descripto como no intencional y cuando era castigo; tomaba la forma de autocastigo.

Luego, sin embargo, la niña rechazó enérgicamente de su memoria estos sucesos. Investigando las relaciones entre fantasías de flagelación y cuentos agradables se obtienen los siguientes resultados: La diferencia esencial entre ambas, radica en que en los cuentos agradables, el trato afectuoso toma el lugar del castigo contenido en las fantasías de flagelación.

Estas consideraciones nos llevan nuevamente al trabajo en el que Freud reconstruye la historia previa de las fantasías de flagelación. Como ya hemos mencionado, Freud dice que el tipo de fantasía de flagelación descripta, no es el inicial sino el sustituto de una escena incestuosa de amor.

Desde este punto de vista, el progreso aparente desde las fantasías de flagelación a los cuentos agradables, podría ser explicado como un retorno a la primera fase. Sin embargo, hasta el presente, esta tentativa de explicación no aclara un punto importante. Y por cosas como ésta el dolor ritual ha quedado relegado a un segundo plano pero me gustaría saber Pienso que el dominio de la mente no debe pasar por el cuerpo No sé si me explico.

Hace unos meses se abrió un tema en Ekiria sobre forjar una voluntad inquebrantable Sé lo que es autolastimarse En este asunto, no hay siquiera necesidad de ir tan lejos como la cultura celta. Si comparamos esta versión con la que aparece en sacred texts compilada por Aidan Kelly vamos a encontrar algunas diferencias en el orden de los pasajes y algunas respuestas a los cuestionamientos planteados. Encontramos en dicho capítulo, en la fracción 1.

Senderos de la magia, que al final de los ocho senderos y los cinco esenciales nos dice: Es importante que los golpes sean ligeros pues el fin no es otro que el de aumentar el flujo sanguíneo sobre la espalda para disminuir el de la cabeza.

Combinado con ataduras ligeras esto ralentiza la circulación e induce a un estupor somnoliento. Probablemente esta confusión se debe al siguiente pasaje: Lo primero es que Gardner menciona varias veces la palabra Priest sacerdote para referirse a los curas de la iglesia católica sin explicitarlo pero cuya correcta interpretación va a depender del contexto en el que aparece.

Sin embargo no resulta ser tanto este el problema pues a final de cuentas en la versión traducida al español la mayor parte de estas menciones ni siquiera aparecen. Encontramos que lo inmediatamente anterior al pasaje es distinto en ambas versiones y aparece mas coherente en inglés. Por otro lado, y mas importante, es que hay un pequeño detalle en la traducción que también ha de contribuir a dificultar su correcta interpretación, el original dice: No es sorprendente que fracasen a menudo ya que normalmente no trabajan en el interior de un círculo.

En fin, para que lo que he argumentado esté debidamente fundamentado, es evidente que sería necesario que quien esté interesado se remita directamente a dichos documentos pues por la naturaleza y estructura de este foro, no sería conveniente colocar los textos completos.

Veré si ya hay algo al respecto por ahí Saludos Ger. Considero que se puede llegar a estados alterados de conciencia sin necesidad de dolor.

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: Flagelación tabú

Las chicas putas deportista Esto permite suponer que los dos cambios esenciales, del sueño diurno al cuento escrito, a saber, abandono de las escenas individuales y renuncia del placer derivado de los diversos acmés, estaban íntimamente relacionados. Así, mientras conservaba el tema del sueño "flagelación tabú," el cuento escrito cambió completamente la elaboración del contenido. Algunos años después de la aparición del sueño diurno del Caballero y el Prisionero, la niña hizo repentinamente una tentativa de redactar su contenido. Con el correr de los años, las tendencias del yo, a las que se incorporaron las exigencias morales despertadas por su medio ambiental, fueron cobrando fuerzas lentamente. Bien sabemos que San Pablo en sus cartas habla de algun tipo de dolor por seguir a Cristo aceptado por amor a Ël, el mismo pasa por mucho dolor pero orientado para salvarse, dolor sublimado para redención. Cuando imaginaba alguna en particular, le estaba permitido soslayar las otras aventuras sucedidas antes o después de ésta, con el objeto de que se explayara largamente sobre el temor y tetona putas negras culonas y tetonas angustia del joven, o sea, sobre la anticipación del acmé.
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