Putas del centro charla

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Tiene 24 años y el resto del tiempo vive en casa de sus padres y estudia en la universidad. Quedó con él en Marbella y desde entonces inició una relación basada en el dinero: En lo que sí coincide con Viko es en la normalidad con la que afronta esa situación: Precisamente eso, experiencia, es lo que no le falta a Viko.

Ha trabajado en todas las ramas del sector del sexo de pago. Desde actriz porno a educadora sexual. Ella cobra euros la hora. Una compañera lo va a dejar porque la ha pillado su hija de 17 años. Le vio condones en el bolso y le preguntó directamente.

En general, explica, las mujeres que se dedican a la prostitución aguantan mucho a sus compañeros siguiendo una lógica: La adolescente no recibió la noticia de buen grado. El médico es otro punto conflictivo. Ahí tienen todas que decir la verdad.

Tampoco es sencillo hacer otras cosas de la vida cotidiana, como alquilar un piso. Viko se muda, pero para ello necesita que firme una amiga. Y ponga su nómina para poder hacerlo. Si dices que eres puta y lo pasas mal, hay comprensión; pero si dices soy puta y me divierto muchísimo, te miran fatal. Viko no cree en los pecados. Lo que no quiere decir que no conozca los peligros de su profesión. En cualquier caso, todas tienen su red de precauciones: En estos asuntos es cuando coge carrerilla y recita: Yo lo he elegido con mis circunstancias.

En Titania Compañía Editorial, S. Agradecemos de antemano a todos nuestros lectores su esfuerzo y su aportación. Pide que sea pronto para que el encuentro se pueda cumplir. Su voz es sugerente, el tono envolvente. Al escuchar de qué se trata nuestra reunión se muestra nerviosa. Después de poner sus reglas acepta. Se hace llamar Fernanda. Su descripción suena a promesa. Al entrar al recinto la fantasía comienza a tomar forma. No ha mentido, la persona a la que encuentro en la habitación es una copia fiel a la descripción.

Porta una falda negra entallada de satín a rayas gris plomo justo 10 centímetros arriba de la rodilla. El atuendo lo completa con un saco.

Sabe que con esa figura no le pide nada a una estrella de televisión. Como accesorios lleva tres joyas discretas de Tommy Hilfiger adquiridas en una reconocida tienda de regalos. Exige la cantidad acordada durante la charla telefónica mientras da una explicación: Su mano derecha se extiende y reclama el pago: Me estoy viendo buena onda. Acto seguido me registra chamarra y bolsa. Así es como se rompe el hielo.

Al escuchar hablar de un diario se ríe de manera irónica. Dice que la política le da asco, que todos los actores que se encuentran en ese escenario son una mierda. Tras reírse un poco dice que no tiene un favorito para presidente. El suspiro se intensifica cuando habla de su profesor de Creatividad Audiovisual, su amor imposible.

Eso dice su ficha, la cual aparece publicada en los clasificados de un periódico. El ambiente laboral de Fernanda es el del sexoservicio. Ella ejerce lo que se denomina prostitución abierta, donde ofrece su servicio a través de anuncios publicitarios en diversos medios de comunicación —cuenta con cierto descaro- principalmente en prensa o en Internet. Después de tomar el teléfono, marcar el 9 servicio a la habitación para pedir dos capuchinos fríos, cuenta que es hija de padres de clase media, y tiene dos hermanos, una mujer y un hombre.

Esta chica, que bien puede pasar por clon de Lyv Taylor, platica que prefiere vender placer que pedirles a sus padres que le costeen su carrera. Y ese es su principal temor, que la descubran. También cuenta que no se acuesta con cualquiera. Para ser estudiante estaba bien el sueldo, pero por soportar gente enferma, estaba muy mal pagado realmente.

Una voz interrumpe -buenas noches- el café ha llegado. Con esa cantidad ella puede pagar el departamento, su carrera y otras cosas.

Los lujos por lo regular los pagan los clientes, otras veces ella. Por supuesto que no toda la ganancia es para Fernanda, como la mayoría de estas niñas, ella trabaja para un tercero, que es el dueño del departamento que ella alquila.

Este personaje por lo regular tiene cinco o seis señoritas a su cargo. La forma de pago se basa en el porcentaje de lo ganado por parte de la trabajadora. Yo estoy en la gloria, hasta el momento no he tenido problemas y de todo tengo el No obstante, no todos los departamentos se manejan de esa forma: Fernanda ha trabajado en lugares en los que le cobraban pesos de multa por llegar tarde y pesos por faltar un día.

Generalmente, existen dos formas de entrar en este trabajo. La primera es a través de de los anuncios de los diarios en donde solicitan jovencitas para agencias de acompañantes.

Eso sí, a cambio de sexo. A veces el sacrificio es grande, pues los horarios de su empleo suelen ser variados, hay días en los que le toca madrugar, como una ocasión en la que tuvo que atender a un cuarentón a las 8am. A reunirse con fulanito. Termina de contar su anécdota cuando su celular comienza a vibrar.

La chica de cara infantil prefiere ver su oficio como el arte de solucionar problemas. O al menos es lo que asegura, mientras se quita los zapatos y se pasea por la habitación. Es cierto que gano dinero por hacer menos que miles de mujeres que se matan todo el día en una oficina, pero obviamente esto también tiene sus holocaustos. Yo no me considero una puta, creo que esa palabra se le da a la mujer que tiene una pareja y en la oficina va y se acuesta con cualquiera o las que en la disco se van por mero gusto hasta con el mesero.

El celular vuelve a sonar, Fernanda pide un minuto para ir a contestar al baño, donde no puede ser escuchada. Por su pinta, obvio que el señor debió creerle. Tener que vivir escondiéndose es la rutina de Fer, no mucha vida social , es el costo para ella. Por el momento, es mejor ser una estudiante fantasma, aunque admite que sí ha participado en fiestas de su grupo, como las de fines de curso.

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En los pies, unas botas negras de plataforma, tipo película futurista. Tiene buen aspecto, habla con mucha corrección y mucho: Por ejemplo, a la hora de alquilar un piso.

O en el banco, el médico o en el colegio de sus dos hijos , de tres y 10 años. Viko trabajaba de cajera, pero la echaron. Le propusieron dar masajes. Margarida , sin embargo, no se considera puta. Tiene 24 años y el resto del tiempo vive en casa de sus padres y estudia en la universidad.

Quedó con él en Marbella y desde entonces inició una relación basada en el dinero: En lo que sí coincide con Viko es en la normalidad con la que afronta esa situación: Precisamente eso, experiencia, es lo que no le falta a Viko.

Ha trabajado en todas las ramas del sector del sexo de pago. Desde actriz porno a educadora sexual. Ella cobra euros la hora. Una compañera lo va a dejar porque la ha pillado su hija de 17 años. Le vio condones en el bolso y le preguntó directamente. En general, explica, las mujeres que se dedican a la prostitución aguantan mucho a sus compañeros siguiendo una lógica: La adolescente no recibió la noticia de buen grado. El médico es otro punto conflictivo. Ahí tienen todas que decir la verdad.

Tampoco es sencillo hacer otras cosas de la vida cotidiana, como alquilar un piso. Viko se muda, pero para ello necesita que firme una amiga. Y ponga su nómina para poder hacerlo. Si dices que eres puta y lo pasas mal, hay comprensión; pero si dices soy puta y me divierto muchísimo, te miran fatal. Me compré el diario Clarín —a punto de cumplir 17 años- y encontré un aviso: Llamé y me citaron en una oficina de la calle Independencia, en Once.

Me recibió un hombre. Le expliqué que necesitaba el trabajo de camarera, pero no tenía experiencia. Me lo dio y me pagó el pasaje de avión. Al día siguiente, cuando llegué a Río Gallegos me esperaba otro señor con otro cartelito que decía lo mismo que la vez anterior: Me llevó a un bar, donde me recibió una mujer que hoy es una de las grandes traficantes de mujeres del sur de Argentina.

En Santa Cruz la provincia a la que pertenece la ciudad de Río Gallegos hay cinco familias de fiolos que trafican mujeres, manejan toda la provincia y son millonarios gracias a la complicidad de los políticos de Argentina. Por eso, el segundo libro que estoy escribiendo se llama Ni puta ni peronista. Se trataba del prostíbulo VIP de la ciudad en esos años y allí nos explotaban a 10 mujeres muy jovencitas, casi todas de 17 años como yo que veníamos de varias provincias.

Al poco tiempo de llegar me hicieron un bautismo: El bautismo se practicaba con cada puta nueva que llegaba a local. Se probaba toda la carne nueva.

Esa noche se hacía buena caja y el local se cerraba para que se llevara a cabo el ritual. Yo me escapé del prostíbulo, pero te juro que a día de hoy no recuerdo cómo lo hice. Hace dos años ayudé a una menor de 17 años que fue rescatada de uno de esos prostíbulos. Este hombre fue denunciado ante la Justicia, lo detuvieron y a las horas quedó en libertad. La cosa ha empeorado en Río Gallegos desde que fui prostituida allí.

Ahora hay 80 prostíbulos, en una ciudad con apenas Por otro lado, el norte de Argentina es la cuna de las putas: Me veo otra vez en la calle. Volví a esa plaza en el 87, cinco años después de que llegué a Buenos Aires. No sabía en qué día y año vivía… tu cabeza solo funciona para intentar sobrevivir. Arreglamos un precio y nos fuimos a un hotel. Y a muchas las matan porque se niegan a someterse a torturas o violencia extrema.

El tipo me rompió la nariz y el tímpano, toda ensangrentada logré llegar a la puerta y la golpeé fuerte para que me escuchara el conserje. Si no hubiese entrado a la habitación hoy no estaría viva. El conserje llamó a la policía pero la cosa quedó en una mordida que el prostituyente le dio a la policía. Y a mí, en lugar de llevarme al hospital me metieron en un calabozo. Tuve que llegar hasta ahí para decir: Tuve que romper con la falsa imagen de la puta que va siempre sonriendo, comiéndose la vida en una puta esquina, con ese falso discurso: En esa noche negra me acuerdo que lloré, lloré y lloré; era un monstruo del llanto.

Me acuerdo de que en casa había un espejo muy grande, cuando vuelvo en mí después de llorar y llorar durante horas, me veo frente al espejo y creo que fue la primera vez en mi vida que me vi a mí misma.

Esa noche no huí. Por primera vez en mi puta vida no huí, me quedé frente a ese espejo, y lo que me devolvió ese espejo no era la Sonia de 16 años que emigró para buscar un trabajo y progresar. Tampoco me vi la mujer en situación de prostitución de la que hablan las feministas, ni la trabajadora sexual de la que hablan las trabajadoras sexuales que reclaman derechos laborales. Me vi la puta. La puta de todas y de todos. La puta de la sociedad y del Estado patriarcal.

Necesitaba sacar esa palabra de mi cuerpo. Necesitaba decir en voz alta: Fue muy doloroso y por eso respeto y comprendo a las mujeres prostituidas que no se atreven a pronunciarla, a aquellas que dicen trabajo sexual y las que se refieren a las mujeres en situación de prostitución para no decirla… comprendo que rechacen la palabra puta. Asumir la identidad de puta es lo que me permitió dejar de maquillar la violencia. A partir de entonces empecé a llamar a las cosas por su nombre y esa misma noche tiré a la basura todos mis disfraces de puta: Esa noche me pregunté: En la prostitución no se puede cultivar afectos.

Todo es abuso, todo es comercio. No hay amistad, no hay amor. En la prostitución no hay afecto ni caricias ni abrazos. Hay manoseos y violencia. Cómo te vas a enamorar de alguien que te manosea, que te viola. Que te paga para penetrarte como él quiere. Tu cuerpo es alquilado una y otra vez a tu fiolo. Si mi cuerpo no me pertenecía cuando era puta, yo debía recuperarlo, y recuperar significa conocer.

Tuve que aprender a acariciar porque la puta no sabe acariciar. También debajo de la ducha. Cuando empecé a acariciarme a mí misma me di cuenta de que estaba aprendiendo a quererme. Muchos meses me llevó poder decir: Empecé a aceptarme como soy y a tener voz propia. Fue un proceso rico en emociones y sensaciones. La prostitución tiene una dialéctica: Desde entonces trabajo mucho con mi persona y me cultivo, leo mucho, me gusta aquello que tenga que ver con los problemas sociales, la filosofía, aunque a veces no la entiendo, me encanta leer filosofía; también me gusta la psicología.

Todo esto lo conseguí cuando me vi a mí misma. La puta no mira su cuerpo porque su cuerpo es un campo de batalla.

Y por eso una lo rechaza. Tuve cinco abortos dentro de la prostitución, por eso también soy una luchadora y defensora del aborto legal, seguro y gratuito. Mi hijo es un gran compañero, desde los cuatro años me acompaña a todas partes, él sabe mi historia. Nunca le oculté nada, no me gusta ocultar nada de mi vida. Desde que cambié de vida siempre les dejé claro que no podían cruzar la barrera del maltrato. Por eso yo no odio. Las mujeres me preguntan a veces: La marca de la vergüenza y el dolor que vivimos las putas no es nuestra, les pertenece a la sociedad y a nuestros gobernantes.

Prefiero devolvérselo a la sociedad y a mis gobernantes. Ustedes hagan lo que quieran con eso. Es mi primer viaje a Europa. Al neoliberalismo le conviene que exista el trabajo sexual. Hay un negocio con la prevención y sensibilización de la trata, lo sé porque fui conejillo de Indias de esos organismos internacionales que intentaron convencerme de las bondades del trabajo sexual.

El que decide es el varón prostituyente, el proxeneta, el Estado y los organismos internacionales. La puta acaba su vida siendo puta y pobre. Y muchas mueren solas y sin que nadie reclame sus cuerpos de la morgue. Eso explica que también los asesinatos de putas no sean considerados femicidios. Nadie habla de eso. No me refiero al encierro literal, sino a sus efectos.

Hay que ver lo que encierra la paradoja. El pene es como una picana. Son tan tremendos los efectos provocados en tu cuerpo y en tu mente, que el olvido forma parte de la experiencia que envuelve al campo de concentración. Lo primero que escribí cuando empecé a reconstruir mi vida fue: Para mí también es una necesidad escribir. Y por eso el sistema necesita vendernos a las mujeres empobrecidas un falso discurso progresista de derechos.

Si es que una llega viva a la jubilación. La mayoría de las putas no llega a la vejez. Y si llegas a vieja como puta no vales nada.

Las putas viejas cobran una miseria por un servicio. Una mujer que realiza un trabajo sexual no es una mujer sino una boca, una vagina y un ano. A eso nos reduce ese trabajo, no somos personas, no tenemos un cuerpo las putas porque un cuerpo es un todo. No les importa la salud de las mujeres. La puta no tiene pulmones, no tiene ojos, no tiene sentimientos… Solo tiene boca, vagina y ano. Llamemos a las cosas por su nombre, le choque a quien le choque. En Argentina las que defienden el trabajo sexual dicen que hay que inscribirse como monotributista autónoma.

Hablo con ejemplos del lenguaje fiolo , un lenguaje que tapa, maquilla y distorsiona la realidad. Lo hace en la vagina o en el ano de la puta. Después viene el completo, con o sin preservativo, el varón te penetra por la boca, después por la vagina y al final eyacula en el ano de la puta.

El otro servicio sexual es la lluvia dorada: Lo que me hicieron a mí, tan frecuente, un bautismo: Todo el mundo que defiende el trabajo sexual no describe a qué se le llama trabajo sexual. Los junto en grupos y les pido como ejercicio que me definan el delito, en qué consiste.

Así describen el delito de un asesinato. En cambio, los jueces describen el delito de trata:

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